Mi vida como perra de dominalucia relato

¿Cómo un hombre con su atractivo para las mujeres y una vida social bastante buena puede acabar ahorrando dinero para poder besar los zapatos de una mujer? ¿Cómo alguien que nunca ha tenido atracción sexual por hombres acaba masturbando a otro por dinero para dárselo a una mujer? ¿Por qué ahora respondo cuando ella me llama perra, cerda, puta o algo aún más humillante?? Soy la perra de Dominalucía y esta es mi historia

Todo empezó hace dos años y medio aproximadamente. Estaba buscando webs de dominación y videos en internet porque, a pesar de tener una pareja atractiva y buen sexo, me faltaba algo a en mi vida. En ese momento coincidí por casualidad con la web de una chica, pronto dejaría de serlo para ser una diosa, que se llamaba Dominalucía, y empezamos a hablar.

Desde aquel momento entendí que mi vida como la conocía se había acabado, empecé a pasar los días y las noches pensando en ella, pensando como podría agradarla y me dijera que era una buena perra, sabía que nunca llegaría a su altura para tener una relación normal con ella y, eso quizá, fue lo que me hacía estar tan dependiente.

No fue todo de un día para otro, aún tardamos muchos meses sirviéndola online, pero sirviéndola de verdad, hasta poder verla y gastarme 2.000  en llevarla de compras y cargar sus bolsas mientras se reía de mi. Hasta ese momento, pasé semanas sin poder tener sexo porque ella me lo ordenaba, o inventándome escusas para no salir de casa y así ahorrar dinero para ella, todo tuvo su premio y, poder servirla en directo sabiendo que solamente sería eso me hizo la persona, o perra, más feliz de la tierra. Aquella vez se fue a su casa con su ropa nueva y mi dinero junto a su chico y, en ese momento, perdí el concepto que tenía de mi como hombre y me di cuenta que no lo era, era un ser inferior a una diosa que merecía estar con gente de su nivel, no conmigo.

Durante temporadas intentaba pasar de este tema y tener una vida normal, teniendo sexo normal y gastando mi dinero en mi, pero nunca llegó a ser posible del todo porque cuando tenía sexo pensaba en ella o cuando salía me sentía culpable por gastar el dinero en mi. Por ello, una y otra vez volvía, y siempre más humillado y servil, haciendo cosas que nunca pensaba hacer, cosas que para mi eran impensables hacía solamente unos meses. Cuando ella, mi diosa, se reía de mi novia, me sentía bien, porque ella podía reírse de quien quisiera, o cuando me castigaba sin salir o con llegar a una hora a casa en concreto pensaba que yo no tenía voluntad. Me compré un aparato de castidad por lo que era más fácil así que controlase mi sexualidad.

Más tarde, y ya un escalón bastante superior, tomó control de mi vida, entraba en mi ordenador cuando quería y se permitía ordenarme que tenía que decir a cada persona de mis contactos. Se que esto puede parecer una locura pero siempre me dio la seguridad, aún hoy la tengo, que nada saldría de nosotros, nunca ha fallado mi confianza, ojalá pueda decir yo lo mismo.

Cambié de novia, seguí con mi trabajo y busqué más. Ella a veces se reía de mi, Dominalucía fijaba su vista en mi, y eso, era la mayor satisfacción del mundo. Por eso, no se me hizo raro ser yo quien me ofreciese a ser su puta o me ofreciese a dejar a mi pareja para servirla mejor, la acabé dejando pero por decisión mía, Dominalucía nunca me dijo nada al respecto aunque creo que ella el fondo sabría que lo haría.

Este verano, fue quizá el momento de mayor sumisión, servilismo, autohumillación y perra arrastrada de mi, controló con mano de hierro mi vida sexual y no me permitió correrme en muchísimo tiempo, fue horrible pero, a la vez, fue increíble sentirme bien por obedecerla. Gasté mucho dinero en un bolso de marca y horas y horas en promocionarla. La verdad que solo esperaba un segundo a su lado.

La gente puede llamarme lo que quiera pero, nadie me quitará ver su foto con el bolso que le compré, o un audio suyo de whats app dándome una orden. Podría decir que la amo, pero eso se lo dejo a los hombres de verdad, prefiero decir que la adoro.

Haré siempre lo que quiera, trabajaré, me arrastraré o seré puta, tantas veces soñé que me tocase la lotería, siempre entre amigos preguntamos que haríamos con el dinero si nos tocase y yo lo tengo claro, para poder dárselo por completo a ella y a quien ella decida. Seguramente si me veis por la calle, con mi empresa y empleados a mi cargo, riéndome con gente normal, haciendo deporte y gastando horas en el gym, nunca pensaréis que soy una perra pero quizá, en ese momento, esté llevando un cinturón de castidad por orden de mi dueña o este preocupado por gastar poco dinero para poder dárselo a ella

DOMINACION FINANCIERA

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