sesion real humillando a mi moneyslave en el centro comercial

sesion real humillando a mi moneyslave en el centro comercial os dejo un pequeño video y su relato hecho por el de como le fue la mañana con su diosa.

 

PERRO29

El día más feliz, al servicio de Domina Lucía

Quedé con mi diosa en un conocido centro comercial de Madrid. Llegué, como me había ordenado, con mi dinero, SU dinero, ya que desde que estoy a su servicio ya no tengo nada. No tengo ni pareja, preferí dejarla para poder servir a mi Diosa como ella se merece. No hay más mujeres en el mundo, no hay ni habrá más sexo normal para mí, desde hace algún tiempo ya solo puedo tener sexo con mis cojines, de rodillas moviendo mi culo patéticamente mientras escucho sus burlas y humillaciones ,como si fuera un perro, bueno, la verdad, es que solamente soy su mascota.

Llevaba dos meses con el aparato de castidad puesto por lo que la mezcla del sentimiento de impotencia por no poder tocarme, sumado al cansancio de los últimos meses fruto de haber trabajado en mi empresa durante el día y, prostituyéndome por las noches para pagar las compras de mi diosa, provocan en mi un estado de excitación sin límites.

Por fin la vi, me estaba esperando en la puerta del centro comercial, con sus tacones negros y su increíble figura. Llegué frente a ella y me sentí el más inferior de los mortales, que es lo que soy delante de ella, un puto pajillero que solo vive para servirla.

De rodillas perro y besa los zapatos de tu diosa – me dijo con el tono de una joven acostumbrada a que se le obedezca en todo

Por favor ama, aquí no

PLAFFFF, me soltó la primera de las bofetadas que me caerían ese día. Por supuesto no hice más que obedecer y ponerme a cuatro patas y adorar sus zapatos. La gente pasaba y escuchaba comentarios a mis espaldas, pero daba igual, era suyo y haría todo lo que me ordenase. Era la primera vez que la veía en persona y mi pene luchaba por salir del aparato de castidad donde estaba retenido, aunque me lo hubiera quitado no serviría para nada, como un ser inferior, un sirviente, un lacayo, no podía osar a tocar a la más superior de las chicas.

Fuimos a una cafetería, estoy seguro que aún hoy hablan de ese idiota que pagó el café de la mujer perfecta y él solamente bebió un poco de lo que quedaba en la taza más el escupitajo de esa chica. Es verdad, escupió en el fondo de la taza y me lo ordenó beber delante de todo el mundo, no importaba porque ella era el centro del universo.

Después de ese café empezamos con sus compras. Yo me quedaba fuera de las tiendas para no molestar, ella, sin embargo, se tomaba su tiempo para probarse toda esa ropa que yo no disfrutaría ver en ella, ese es un derecho que tienen los hombres de verdad, no las zorritas como yo.

Cuando había elegido de cada tienda lo que le gustaba me silbaba y yo corría para pagar lo que ella había elegido, no podía decir que no, era suyo y era feliz.Pagué cada una de sus compras y cargué con sus bolsas por todo el centro comercial.

La gente nos miraba con extrañeza, no porque cargase con sus bolsas o pagase sus compras, eso lo haría cualquier hombre a una diosa como Dómina Lucía, sino porque me iba diciendo a viva voz lo idiota que era

Idiota!! ¿Que no vales para nada, quien coño te crees que eres para traer esta mierda de dinero? Perro de mierda te voy a pegar ostias para que aprendas. Olvídate de correrte en tu miserable vida, me das asco

Cuando ya pensaba que se había acabado su compañía me dijo que la esperase en la puerta del wc de mujeres, durante un rato estuve dando vueltas pensando en la situación, al rato salió con una botella de Nestea

Bebe perro – bebí de esa botella imaginando que sería, y sí, no me equivocaba, era su pis, había meado en la botella y me ordenó beber. Siempre pensé que no estaría tan loco para beber la orina de nadie pero, otra vez me equivocaba, era algo de mi diosa y por lo tanto, debía saborearlo y dar gracias. Cada día echo de menos ese sabor

Aunque no lo podáis entender, yo era el hombre más feliz del mundo, estaba sirviendo a una diosa a la que nunca llegaría a la suela de sus tacones. Tacones que tuve que besar y lamer, además de masajear sus pies en agradecimiento a dejarme pasar unas horas con mi dueña.

A día de hoy sigo trabajando en mis dos trabajos, sigo ahorrando todo el dinero que puedo y tengo a la venta el coche, un perro como yo no lo necesita.

Esta historia es real, ella es real DOMINA LUCIA,

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Un pensamiento en “sesion real humillando a mi moneyslave en el centro comercial

  1. mi Ama, como me gustaría acompañarte al centro comercial para pagar todos tus caprichos. Ya lo sabes, estoy a tu servicio, soy tu esclavo.

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